Doggy Hood Bakery nace del amor más puro: el que sentimos por nuestros 5 perros y el que creció con la llegada de nuestra hija, Alice. Ellos nos enseñaron que cada momento merece celebrarse.
Pero esta historia empezó antes… con Molly, la gata de la casa que nos enseñó a amar a un peludito como familia, y con Buck, nuestro compañero en una nueva etapa, cuya partida dejó una huella eterna. Este sueño también es en su memoria.
Impulsados por ese amor, renunciamos a nuestros trabajos para comenzar esta aventura, sin certezas, pero con el corazón lleno.
Nuestro primer volante el que ves aquí fue el inicio de todo: con él salimos a las calles y a las redes, con ilusión y una fe inmensa.
Hoy, cada torta y cada detalle lleva lo mismo con lo que empezamos: amor real, familia y la felicidad de nuestros peluditos.